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El viejo y el perro

Luis Acevedo Acevedo
4.9/5 (31973 ratings)
Description:Copacabana es un pueblo peque�o a orillas de Medell�n Colombia, con un clima c�lido pero a la vez invernal en muchas �pocas del a�o, tuvo una breve pero gloriosa �poca de asentamientos y de barrios que crec�an a la par de sus empresas, . Pero me estoy adelantando, nuestra historia comienza incluso antes, cuando Copacabana no era m�s que un pedazo de tierra cuyo nombre ni siquiera aparec�a en el mapa. Quiero contarles de un hombre viejo que ya casi no pronuncia palabras solo lo espec�fico. Ten�a un rostro cansado: cansado de re�r y cansado de enfadarse. Viv�a en esta peque�a ciudad llamada Copacabana, al final de la calle, cerca de la esquina. No vale la pena describirlo, casi nada lo diferencia de otros. Usaba un sombrero gris, pantal�n gris, una chaqueta gris y en invierno un largo abrigo gris. Ten�a un cuello delgado cuya piel est� seca y arrugada. Los botones blancos de la camisa le aprietan demasiado. En el piso inferior de su casa ten�a un cuarto; quiz�s estuvo casado y tuvo hijos, quiz�s vivi� antes en otra ciudad. Seguramente alguna vez fue ni�o, pero eso fue hace mucho tiempo, all� donde los ni�os eran vestidos como adultos. Donde se ve�an tal como en el �lbum fotogr�fico de una abuela. En su cuarto hab�a dos sillas, una mesa, una alfombra, una cama y un armario. Sobre la peque�a mesa est� un despertador, al lado est�n los viejos peri�dicos y el �lbum fotogr�fico; sobre la pared colgaba un espejo y un retrato. El hombre viejo trabajaba por las ma�anas y por las tardes; hablaba un par de palabras con su vecino, y por las noches se sentaba a la mesa. Nunca cambiaba. Incluso los domingos eran as�. Y cuando el hombre se sentaba a la mesa, siempre escuchaba hacer tic tac al despertador. Pero hubo un d�a especial: un d�a con sol, no tan fr�o ni tan caliente, lleno de gorjeos de p�jaros, con gente alegre, con ni�os que jugaban. Y lo especial fue que, de pronto, todo le gust� al hombre. Y sonri�. -Ahora todo cambiar� -pens�. Desabroch� el primer bot�n de su camisa, tom� su sombrero en la mano; aceler� su paso, se balance� en sus rodillas al caminar y se puso muy contento. Lleg� a la calle donde viv�a, inclin� la cabeza para saludar a los ni�os, camin� hasta su casa, subi� la escalera, tom� las llaves de la bolsa y cerr� su cuarto. Pero en su cuarto todo segu�a igual: una mesa, dos sillas, una cama. Y cuando se sent� a la mesa, escuch� nuevamente el tic tac y toda su alegr�a se fue, pues nada hab�a cambiado. Entonces al hombre le sobrevino una enorme furia. En el espejo vio ruborizar su rostro: c�mo cerraba y abr�a los ojos; entonces hizo pu�os sus manos, las levant� y golpe� la mesa; primero un golpe, despu�s otro y empez� a golpear y golpear como si tocara un tambor, al tiempo que gritaba una y otra vez: -�Tiene que cambiar, esto tiene que cambiar! Y dej� de escuchar el despertador. Pero sus manos comenzaron a dolerle y su voz se cans�; entonces escuch� otra vez el despertador. Nada hab�a cambiado. -Siempre la misma mesa -dijo el hombre-, las mismas sillas, la misma cama, el mismo cuadro. -pens� el hombre y se ri�, y se ri� tanto que el vecino de al lado golpe� en la pared y grit� -�Silencio! -De ahora en adelante todo cambiar� -dijo, -Estoy cansado, quiero ir a la cama-pens�. Por la ma�ana, se qued� acostado, como acostumbraba, largo rato en la cama y pensaba Por fin se puso de pie, se visti�, se sent� sobre la silla y apoy� los brazos sobre la mesa.: Por la ma�ana, el hombre viejo se qued�, como acostumbraba, un rato recostado. El hombre se levant� y se par� para que no se le enfriaran los pies. Tom� su ropa, se visti�, mir� la silla, se sent� despu�s El hombre hall� tan divertido lo que hab�a hecho que as� mismo lo hizo otros d�as. Se aprendi� de memoria las nuevas palabras de ingl�s.We have made it easy for you to find a PDF Ebooks without any digging. And by having access to our ebooks online or by storing it on your computer, you have convenient answers with El viejo y el perro. To get started finding El viejo y el perro, you are right to find our website which has a comprehensive collection of manuals listed.
Our library is the biggest of these that have literally hundreds of thousands of different products represented.
Pages
26
Format
PDF, EPUB & Kindle Edition
Publisher
Independently Published
Release
2018
ISBN
1980899118

El viejo y el perro

Luis Acevedo Acevedo
4.4/5 (1290744 ratings)
Description: Copacabana es un pueblo peque�o a orillas de Medell�n Colombia, con un clima c�lido pero a la vez invernal en muchas �pocas del a�o, tuvo una breve pero gloriosa �poca de asentamientos y de barrios que crec�an a la par de sus empresas, . Pero me estoy adelantando, nuestra historia comienza incluso antes, cuando Copacabana no era m�s que un pedazo de tierra cuyo nombre ni siquiera aparec�a en el mapa. Quiero contarles de un hombre viejo que ya casi no pronuncia palabras solo lo espec�fico. Ten�a un rostro cansado: cansado de re�r y cansado de enfadarse. Viv�a en esta peque�a ciudad llamada Copacabana, al final de la calle, cerca de la esquina. No vale la pena describirlo, casi nada lo diferencia de otros. Usaba un sombrero gris, pantal�n gris, una chaqueta gris y en invierno un largo abrigo gris. Ten�a un cuello delgado cuya piel est� seca y arrugada. Los botones blancos de la camisa le aprietan demasiado. En el piso inferior de su casa ten�a un cuarto; quiz�s estuvo casado y tuvo hijos, quiz�s vivi� antes en otra ciudad. Seguramente alguna vez fue ni�o, pero eso fue hace mucho tiempo, all� donde los ni�os eran vestidos como adultos. Donde se ve�an tal como en el �lbum fotogr�fico de una abuela. En su cuarto hab�a dos sillas, una mesa, una alfombra, una cama y un armario. Sobre la peque�a mesa est� un despertador, al lado est�n los viejos peri�dicos y el �lbum fotogr�fico; sobre la pared colgaba un espejo y un retrato. El hombre viejo trabajaba por las ma�anas y por las tardes; hablaba un par de palabras con su vecino, y por las noches se sentaba a la mesa. Nunca cambiaba. Incluso los domingos eran as�. Y cuando el hombre se sentaba a la mesa, siempre escuchaba hacer tic tac al despertador. Pero hubo un d�a especial: un d�a con sol, no tan fr�o ni tan caliente, lleno de gorjeos de p�jaros, con gente alegre, con ni�os que jugaban. Y lo especial fue que, de pronto, todo le gust� al hombre. Y sonri�. -Ahora todo cambiar� -pens�. Desabroch� el primer bot�n de su camisa, tom� su sombrero en la mano; aceler� su paso, se balance� en sus rodillas al caminar y se puso muy contento. Lleg� a la calle donde viv�a, inclin� la cabeza para saludar a los ni�os, camin� hasta su casa, subi� la escalera, tom� las llaves de la bolsa y cerr� su cuarto. Pero en su cuarto todo segu�a igual: una mesa, dos sillas, una cama. Y cuando se sent� a la mesa, escuch� nuevamente el tic tac y toda su alegr�a se fue, pues nada hab�a cambiado. Entonces al hombre le sobrevino una enorme furia. En el espejo vio ruborizar su rostro: c�mo cerraba y abr�a los ojos; entonces hizo pu�os sus manos, las levant� y golpe� la mesa; primero un golpe, despu�s otro y empez� a golpear y golpear como si tocara un tambor, al tiempo que gritaba una y otra vez: -�Tiene que cambiar, esto tiene que cambiar! Y dej� de escuchar el despertador. Pero sus manos comenzaron a dolerle y su voz se cans�; entonces escuch� otra vez el despertador. Nada hab�a cambiado. -Siempre la misma mesa -dijo el hombre-, las mismas sillas, la misma cama, el mismo cuadro. -pens� el hombre y se ri�, y se ri� tanto que el vecino de al lado golpe� en la pared y grit� -�Silencio! -De ahora en adelante todo cambiar� -dijo, -Estoy cansado, quiero ir a la cama-pens�. Por la ma�ana, se qued� acostado, como acostumbraba, largo rato en la cama y pensaba Por fin se puso de pie, se visti�, se sent� sobre la silla y apoy� los brazos sobre la mesa.: Por la ma�ana, el hombre viejo se qued�, como acostumbraba, un rato recostado. El hombre se levant� y se par� para que no se le enfriaran los pies. Tom� su ropa, se visti�, mir� la silla, se sent� despu�s El hombre hall� tan divertido lo que hab�a hecho que as� mismo lo hizo otros d�as. Se aprendi� de memoria las nuevas palabras de ingl�s.We have made it easy for you to find a PDF Ebooks without any digging. And by having access to our ebooks online or by storing it on your computer, you have convenient answers with El viejo y el perro. To get started finding El viejo y el perro, you are right to find our website which has a comprehensive collection of manuals listed.
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26
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PDF, EPUB & Kindle Edition
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2018
ISBN
1980899118
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